SLR – Capítulo 320
Hermana, en esta vida seré la reina
Capítulo 320: El orgullo de los sureños
—Oh, no —espetó la Princesa.
Era la primera vez que Ariadne oía con claridad la voz de Bianca. Era tenue y tranquila, pero con un toque de juventud típico de una adolescente.
—El baile de debutantes debe celebrarse para que una niña madure y se convierta en una verdadera dama —continuó la Princesa en un tono tenso y solemne—. Mi niñera me enseñó que la tr-tradición y las reglas deben seguirse estrictamente. Y puesto que yo, la Dama del Sur, tengo fama de ser una belleza y amabilidad, debo servir de buen ejemplo.
Ariadne chasqueó la lengua en secreto al darse cuenta de que la baronesa había criado a la única sucesora del duque como a una ignorante muchacha de rango inferior en el campo.
Por su aspecto, estaba claro que la princesa nunca había leído una página de las “Disciplinas del Reinado”. La forma de hablar de Bianca sonaba anacrónica, como sacada de arcaicos libros de autodesarrollo para chicas, como “Cómo conversar de forma femenina” o “Doce pasos de vals para impresionar a un hombre”.
En cualquier caso, la baronesa debía tener buenas intenciones. Según las fuentes de Ariadne, la baronesa Gianelli había sido designada niñera de Bianca por la difunta duquesa Katarina de Harenae y era una mujer leal y diligente. También era un hecho establecido que el feudo y el hogar del duque de Harenae habían estado bien protegidos, confinados y asegurados gracias a la solidaridad entre la baronesa Gianelli y el vizconde Gennaroso.
La baronesa Gianelli había nacido y crecido en Harenae. Habría sido un recurso impecable que atendía fielmente a sus obligaciones diarias y mantenía a la hija de la duquesa Katarina bien disciplinada y con los pies en la tierra. Sin embargo, la duquesa Katarina de Harenae desconocía el destino de su prematura muerte.
Otra cosa que no sabía era que su marido también compartiría su destino de muerte prematura, dejando a Bianca sin padre ni madrastra que la guiaran en la alta sociedad. Tampoco era consciente del futuro de su hija, que decidirían la baronesa Gianelli y el vizconde Gennaroso, criado de su marido. Ellos la sobreprotegerían y la confinarían dentro de los límites del feudo de Harenae.
Bueno, sólo el Todopoderoso podría haber previsto la proposición de matrimonio del Gran Duque de Assereto a Bianca, de 7 años, tras el fallecimiento del Duque de Harenae. Sin embargo, como consecuencia de la ignorancia del futuro de la duquesa de Harenae, su hija recibió una educación anticuada para señoritas mientras permanecía confinada en el feudo rural con la riqueza como único recurso.
Con su pelo castaño grisáceo naturalmente decolorado por el sol hasta un rubio castaño y una mirada asustada que se asemejaba a la de una vaca a la que obligan a entrar en el matadero, la princesa Bianca pronunció las siguientes palabras.
—Tengo que ser el orgullo de Harenae.
El problema era que la princesa Bianca podía prever su destino demasiado bien. Tenía que estar presentable como la mejor futura novia para satisfacer las expectativas del continente central, pero su aspecto haría que todos la ridiculizaran.
Aunque la princesa Bianca sabía poco de la alta sociedad de San Carlo, poseía un leve presentimiento de los acontecimientos que podrían desencadenarse, evidenciado por el miedo abrumador en sus ojos.
Ariadne decidió reconsiderarlo. Estaba claro que la princesa Bianca saldría perdiendo. Sin embargo, su inquebrantable sentido del deber la obligó a seguir adelante. Ahora se parecía más a un sacrificio humano que a una vaca obligada a ir al matadero.
La princesa Bianca abrió la boca a regañadientes para hablar en un tono mezclado de resignación y sentido de la responsabilidad.
—El baile de Harenae debe ser impecable, y yo, la princesa de Harenae, debo aparecer impecable. No debo decepcionar a San Carlo a mi regreso tras 15 años de ausencia.
Las lágrimas brotaron de sus grandes ojos, parecidos a los de un ternero lamentable, pero mantuvo el control y no las derramó.
—Debo seguir adelante con el baile de debutante cueste lo que cueste —concluyó Bianca, decidida.
Despues de oir esas palabras, Ariadne miro a la princesa Bianca en silencio, de forma sumisa pero indiferente.
La princesa se sintió incómoda ante la actitud serena y neutral de la condesa, que ni la compadecía ni la consolaba como los demás. Normalmente, la mayoría de la gente expresaba su empatía en situaciones similares, y algunos incluso rompían a llorar ante su sacrificio y la desgracia de perder a ambos padres prematuramente.
Por otro lado, Ariadne replicó en lugar de expresar compasión. —¿Puedo preguntarle sobre el propósito general de un baile de debutantes?
Como no se esperaba en absoluto aquella pregunta, Bianca espetó desconcertada—: Oh, es para hacer público que una dama ha madurado lo suficiente para entrar en la alta sociedad y un gesto hacia el círculo social para que la acepte como uno de sus miembros.
Ariadne sonrió por dentro, orgullosa de la inteligencia de la princesa. Otro elemento digno de elogio era que Bianca había controlado bien sus emociones mientras exponía el quid de su argumento.
Sin embargo, Ariadne ocultó su satisfacción y siguió presionando a Bianca.
—¿Qué debe hacer una joven una vez que sea aceptada en la alta sociedad?
—Ella... debe buscar un hombre para casarse.
—¿Es posible que haya un hombre candidato para casarse con Su Alteza en el baile de debutantes?
Ante aquella pregunta, la princesa Bianca se sobresaltó como alcanzada por un rayo y miró a la condesa de Mare con ojos sorprendidos.
Y Ariadne, la única mujer condesa de la capital, algo sin precedentes en los últimos 20 años, devolvió apáticamente la mirada a la joven princesa. El tipo de dignidad que mostraba era poco común. Ese aire sólo podían exhibirlo los pioneros hechos a sí mismos que allanaron sus propios caminos hacia el éxito.
—Con el debido respeto, Alteza, usted es la sucesora de una casa de duques, de las dos únicas que existen en el reino, y la propietaria de las fértiles tierras de Harenae. ¿Sería necesario que una dama como vos buscara un hombre elegible en la alta sociedad de San Carlo a través de un baile?
—¡Pero...!
Bianca nunca lo había pensado así y se limitó a mirar boquiabierta a Ariadne, mientras otra persona se quedaba con la boca abierta ante la Condesa por otro motivo.
La baronesa Gianelli había regresado, trayendo en una bandeja una tetera recién hecha.
—¡Condesa de Mare...! ¡¿Cómo puede enseñar semejantes tonterías a nuestra pequeña Princesa...?!
* * *
Ariadne y la baronesa Gianelli discutieron durante mucho tiempo. Ariadne exigió que no habría ganancias -sólo pérdidas- si el baile de debutantes destruía a la Princesa.
Por otro lado, la baronesa Gianelli refutó que todo el proceso debía hacerse según unos principios. Las cosas pueden darse por sentadas para una persona que ha nacido y crecido en una capital, pero en Harenae, ¡el orgullo venía de acatar las normas y hacer las cosas de la manera correcta! Añadió que el baile de debutantes desvelaría a la sociedad central el poder y la presencia de la princesa de Harenae, ocultos durante mucho tiempo. Sería un honor no sólo para la princesa, sino para todo Harenae.
Pero incluso la baronesa Gianelli guardó silencio ante la pregunta de Ariadne: “¿Podría soportar que la princesa Bianca fuera ridiculizada y objeto de cotilleos por los entrometidos de San Carlo?” Aunque la baronesa Gianelli era bastante estirada y chapada a la antigua, su amor por la princesa era genuino. A sus ojos, Bianca era como un pollito, a pesar de su corpulencia y sus rasgos sencillos.
La baronesa Gianelli era estricta y mantenía innecesariamente una larga lista de “cosas por hacer”, pero actuaba así porque era la única solución que conocía para que la Princesa se convirtiera en una persona admirable. Siendo su niñera, Gianelli deseaba lo mejor para la Princesa mucho más que Ariadne, que la había acababa de conocer.
—Aunque no estoy segura de ello... No tengo más remedio que hacer lo que la Princesa desea —asintió Ariadne a regañadientes.
Las conclusiones de su disputa fueron las siguientes:
1) Debía celebrarse un gran y fastuoso baile de debutantes, pero sólo en la mansión de la Casa del Duque de Harenae, no en el palacio real; y 2) El baile debía celebrarse en forma de baile de máscaras.
Se decidió que el lugar de celebración fuera la mansión del duque en San Carlo, en lugar del palacio real, para evitar batallas de ingenio y la intromisión de alborotadores. Además, la aprobación de León III era esencial para celebrar el baile de máscaras en el castillo por cuestiones de seguridad. Era razonable celebrar el baile en palacio, pero...
‘La duquesa Rubina impedirá a toda costa la aprobación del Rey.’
La princesa Bianca fue la más ferviente defensora de celebrar su debut con un baile de máscaras.
—¡Qué maravilloso sería si llevara un disfraz de chica!
—¡Alteza! —espetó la Baronesa.
—Me gustaría uno que se parece a los dibujos de las publicaciones que de vez en cuando se envían desde la capital. El de las plumas.
N/T: En el raw aparece disfraz de "chica" pero supongo que la princesa se refiere algún vestido como si fuera sailor moon, Sakura algún personaje que ella le guste jajaja. Tengan en cuenta que es bastante infantil.
Ariadne también estaba en contra de la idea de un disfraz de pollita, pero guardó silencio porque estaba segura de que la niñera se lo impediría. Como era de esperar, la Princesa y su niñera empezaron a discutir. Ahora que el gran problema estaba resuelto, Ariadne soltó un suspiro de alivio.
Lo último que quería era dejar a la Princesa desprotegida mientras era asediada por los depredadores de la alta sociedad. También se acordó de su pasado. Era obvio que los entrometidos chismorrearían sin parar sobre su corpulencia y su figura regordeta, diciendo que su dieta poco saludable era el resultado de su prolongada estancia en el campo. El aburrido y malicioso círculo social utilizaría a Bianca como sacrificio para entretenerse.
Y una vez que cavilaban sobre un objetivo, sería la comidilla de toda la sociedad. Primero, se empezaría con la apariencia de la Princesa y luego su actitud, educación, carácter, etc. Era mejor no echar leña al fuego.
Siendo una aristócrata diligente de rango inferior, la baronesa Gianelli confundió a la alta sociedad con un grupo razonable que apreciaría y devolvería la cortesía. Sin embargo, eso sólo era válido para una noble dama corriente.
Bianca de Harenae era una figura demasiado prominente. Era conocida por todos y sería el blanco de personas con propósitos indecentes.
‘Aunque el aspecto de la princesa Bianca no puede velarse eternamente... lo mejor sería ocultar al público su mayor debilidad el mayor tiempo posible.’
Ariadne se esforzó por recordar los trámites matrimoniales de Bianca antes de su regresión y por fin comprendió por qué su aspecto nunca había sido un problema.
En su vida anterior, Bianca había permanecido como “ermitaña del sur”, ya que León III había estado enfermo en cama y, a partir de entonces, fue incapaz de llevar a cabo negociaciones matrimoniales en el continente central.
Césare, por su parte, no se había implicado en la alianza matrimonial de Bianca por un motivo diferente. Temía que el futuro marido de Bianca exigiera el poder soberano del reino etrusco a través de su esposa, la segunda heredera al trono, ya que la legitimidad de Césare era débil.
‘¿La vida solitaria le parecía un grillete a la princesa Bianca, o más bien disfrutaba de la libertad?’
Por aquel entonces, Ariadne había supuesto que Bianca era una figura formidable, de gran poder e influencia, capaz de remodelar el tejido mismo de la autoridad. Lamentaba haber perdido la oportunidad de conocerla antes.
Sin embargo, ahora que veía a la princesa Bianca con sus propios ojos, le preocupaba si el baile de debutantes era necesario. El lujoso evento atraería a toda la alta sociedad e incluso a enviados diplomáticos de monarcas extranjeros de todo el continente central. ¿Encontrar a su futuro marido más fuerte y rica beneficiaría realmente a la Princesa? La Princesa parecía demasiado tranquila para sobrevivir en la política central y demasiado inocente para mostrar progresos en una relación amorosa.
Sin embargo, Ariadne decidió no pensar demasiado. Al fin y al cabo, ella era una mera guía de la debutante princesa Bianca, no su guía en la vida ni una intrigante del feudo de Harenae. La prioridad urgente sería apoyar a la Princesa para que completara con seguridad su fiesta de debutante. Todo lo que Ariadne tenía que hacer era presentarle a algunos amigos, hacer algunos comentarios y luego irse.
Que la princesa Bianca se casara con un hombre decente o que su vida matrimonial fuera feliz dependería enteramente del destino. De hecho, el destino sería predominante sobre sus capacidades.
—¿Se ha decidido por un vestido? —preguntó Ariadne.
Ni en sueños imaginó la Baronesa Gianelli se convertiría en la villana que dijera “no” a la elección de la Princesa. Pero no podía permitirlo. —¡El disfraz de chica está fuera de discusión!
—Oh, no —dijo Ariadne, fingiendo compasión, y miró a la princesa Bianca.
Aunque la princesa albergaba el último hilo de esperanza de que la condesa de Mare la defendiera, una mirada de su furiosa niñera eliminó sus esperanzas. Y eso también alivió a Ariadne.
—Permítanme presentarles la colección de atuendos del extranjero en mi próxima visita para que puedan elegir el vestido en persona.
Por desgracia, sólo unas pocas prendas importadas del Imperio Moro tenían un estilo que encajara con las preferencias de la Princesa, por lo que Ariadne tendría poca suerte a la hora de satisfacer el gusto de la Princesa por la moda. Sin embargo, tenía otros asuntos que atender. Estaba obligada a estructurar el flujo de tráfico el día de la fiesta y organizar la lista de invitados.
Y es lista le otorgaría una mayor parte de las ganancias.
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Jaja Bianca es tan cute 😊
ResponderBorrarMe gusta Bianca ❤️
ResponderBorrarAsí es, ya lo veo, Ariadne con su tienda de ropa exótica y la princesa como cliente frecuente opacando a collezione 😎
ResponderBorrarNo lo había pensado pero es una buena idea considerando que Ari conoce las tendencias del futuro
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