SLR – Capítulo 441
Hermana, en esta vida seré la reina
Capítulo 441: Premonición siniestra
Las manos de Bianca temblaban al apretar la empuñadura de la espada. Nunca había roto los huesos de una persona. Le había costado más esfuerzo del previsto, y la sensación en sus manos había sido aún más desagradable de lo que esperaba.
—¿Estás bien?
Miró sin expresión al subordinado que había hablado. Éste inclinó la cabeza al ver la mirada de su señora y fue a colocarse a su lado mientras ella se aseaba.
Retiró la espada lentamente. Sangre, carne y fragmentos de hueso fueron expulsados por la vaina, dejando sólo el acero limpio y liso colgando de su cinturón.
—Vámonos.
—Un momento, Alteza —el vizconde Gennaroso, el hombre alto que la custodiaba, se adelantó. Estaba sonriendo—. Hay que ser frugal para vivir bien.
Cuando se dictó la orden de detención contra Ippólito de San Carlo, el vizconde había llenado una mochila de sal. Era una costumbre de sus largos años de residencia en Harenae; para cobrar la recompensa, tenía que cortar la cabeza del criminal y presentarla a los funcionarios de San Carlo.
Bianca se llevó una mano a la frente.
—Encárgate tú de eso.
Tras recibir el permiso del duque, el vizconde Gennaroso empuñó una espada corta. El cuerpo sin vida de Ippólito temblaba tardíamente.
El vizconde separó hábilmente la cabeza del cuerpo con la espada y la metió -con los ojos aún abiertos- en la mochila llena de sal. Fue como cuando la cabeza de Maletta había sido enterrada en sal en una caja en la pescadería.
—Bueno, ¿vamos?
Con el vizconde serrando alegremente, Bianca había contemplado las lejanas montañas con los labios fruncidos. Definitivamente estaba emparentada con Alfonso; necesitaba tiempo para organizar sus pensamientos.
Esperó pacientemente a que Gennaroso hubiera conseguido su recompensa para montar a caballo. Así, la aparición de un invitado no bienvenido la disgustó más de lo que lo haría una persona con reflejos más rápidos.
—Hola, Lady Harenae.
En cuanto salieron del bosquecillo donde Ippólito había encontrado la muerte y pisaron el sendero, un hombre de unos 50 años montado en un caballo alazán les cerró el paso.
—¿Quién es usted? ¡Diga su nombre! —el vizconde Gennaroso gritó bruscamente. Era bastante amenazador. Sólo había trabajado en un escritorio antes de esto. Su temperamento se había crispado mucho al cruzar las montañas Prinoyak con una joven ama que, a pesar de su obstinada insistencia en que acabaría el trabajo ella misma, no tenía ninguna experiencia de combate.
El hombre del caballo alazán levantó ambas manos para demostrar que no iba armado y se apeó.
—Un momento, vengo como amigo. Soy Lorenzo de Variati.
Nadie del grupo de Bianca desmontó, pero él se acercó a paso tranquilo.
—Suelen llamarme Variati de Hierro un apodo demasiado halagador.
Había una sonrisa en sus ojos. Su rostro estaba cuidado, teniendo en cuenta que era un capitán mercenario que había pasado tiempo en el campo de batalla. No tenía nada roto ni grandes cicatrices. Sea como fuere, se parecía demasiado al rostro de Ippólito; Bianca tuvo que esforzarse para reprimir las náuseas que le provocaba.
—Supe que un noble personaje visitaba mis dominios y vine a saludarla, mi señora.
—¡Te comportarás con cortesía con el Duque de Harenae! —el vizconde Gennaroso gruñó salvajemente desde su caballo.
Al principio, el marqués Variati no entendió lo que quería decir. ¿Cortesía? ¿No había sido cortés? ¿Tenía que besar la mano de la dama o algo así? Mientras reflexionaba, el vizconde volvió a gritar—: ¡Ella es la legítima dueña de su territorio! ¡Su título! —añadió cuando el marqués se quedó parpadeando en silencio.
Variati recordó por fin que se había dirigido a Bianca de Harenae como “mi señora” en lugar de “Alteza”.
‘Todo este alboroto por nada’. Dejó escapar algo entre una risa forzada y una risa burlona por dentro, pero enseguida hizo una respetuosa reverencia por la cintura.
—Disculpe mis malos modales, Alteza.
Sin embargo, una sonrisa permaneció en las comisuras de su boca, y su postura era la de un hombre escoltando a una dama en un baile.
Bianca lo miró sin hablar. Gracias a su considerable estatura y a su gran y robusto caballo, parecía el doble de grande que el marqués.
—¿Eso es todo?
—Oh, no —dio un paso hacia ella, sonriendo afablemente a pesar de la intimidante diferencia de tamaño—. A veces, cuando haces un trato importante sin saber mucho de la otra parte, acabas tomando decisiones equivocadas. El trato puede ser rentable sobre el papel, pero normalmente no sabes desde el principio de la relación comercial si tu socio es digno de confianza o no.
Su tono recordaba a una persona mayor sermoneando a un joven. Aunque Gennaroso estaba indignado, no podía intervenir de nuevo; miró a Bianca en busca de orientación. La joven duque mantenía una expresión perfectamente inexpresiva, sin el más mínimo movimiento.
—He estado en muchas partes del Continente Central, y puedo decirte que Harenae es un territorio verdaderamente maravilloso. Debe ser armado y protegido contra potencias extranjeras.
Decir que había que protegerlo implicaba que también invitaba a ser atacado por otras partes. Bianca finalmente mostró una pequeña emoción en su rostro mientras miraba fijamente al marqués, pero el arrogante capitán mercenario no la captó.
—Si alguna vez necesita un Condottierro, por favor llámenos en cualquier momento. Puede darnos las órdenes que quiera, princesa... quiero decir, Alteza.
¿Sabría este hombre, que en ese momento coqueteaba con ella de esa forma tan ambigua, que acababa de matar a su hijo?, se preguntó Bianca.
Ya se había enterado por la condesa Ariadne de Mare de que Ippólito había sido hijo biológico del marqués Variati. Miró hacia el bosque cercano, donde el cuerpo de Ippólito yacía sin cabeza.
Pero no estaba en su personalidad hacer preguntas directas sobre estos asuntos. Permaneció en silencio y deseó que el hombre de mediana edad y dos caras llamado Variati se marchara pronto. Variati, por su parte, no tenía ni idea; se frotaba las manos como una mosca se frotaría las patas delanteras.
—Le ayudaré siempre que lo necesite.
Bianca se había quedado medio aturdida viendo al marqués lucirse. De repente, se dio cuenta de algo: fue como un relámpago de iluminación. En cierto modo, el marqués intentaba cortejarla, fingiendo ignorar la muerte de su hijo.
Sin embargo, ¿había alguna razón para que ella se interesara por él? Aparte de su aspecto, el marqués Variati era muy viejo y no le atraía en absoluto. Afirmaba que prestaría ayuda a Harenae en su calidad de Condottierro, pero eso habría sido más relevante cuando el territorio no había tenido gobernante, con sólo una lastimosa huérfana que temblaba de miedo. La Harenae de hoy tenía un nuevo duque joven y fuerte.
N/T: En los raws tratan a Bianca como “duque” supongo que es la misma situación de Latil de hombres del harem quien es “emperador” aún siendo mujer.
Cómicamente, en contra de la sabiduría convencional, la persona que debía encubrir la muerte de Ippólito no era Bianca, su asesina, sino su propio padre. Esta era la peculiar inversión de la moralidad efectuada por la dinámica del poder. En el pasado le habían aconsejado que pensara en cómo comportarse de forma adecuada a su estatus para no ser menospreciada. Por fin aquello empezó a tener sentido para ella, como las piezas de un rompecabezas que van encajando.
Dirigió su caballo hacia otro lado.
—Vámonos.
El marqués Variati se quedó bastante sorprendido cuando ella se dio la vuelta sin darle ningún tipo de respuesta. Todos los súbditos del Ducado de Harenae siguieron simultáneamente a su gobernante.
La voz solemne de Bianca le golpeó cuando se quedó solo en el suelo.
—El cadáver de tu hijo está en los arbustos de allí. Entierra lo que queda de él si quieres.
Los ojos del marqués empezaron a temblar cuando se dio cuenta de que ella sabía que Ippólito era su hijo. Sus palabras fueron seguidas de una admonición del vizconde Gennaroso, que había estado esperando su momento.
—¡Deberías avergonzarte de que tu hijo sea un criminal! Si quieres vengarlo, puedes hacerlo con Su Majestad León III. Él fue quien emitió la orden de arresto.
***
Ama y sirvienta no siempre sacaban el mismo provecho de una situación. Hoy había surgido un conflicto de intereses entre la duquesa Rubina y la condesa Clemente de Bartolini, su dama de compañía. La primera estaba en peligro después de que intentara tratar con las hijas de Mare, mientras que la segunda no hacía más que alegrarse.
La condesa Ariadne de Mare... no, la princesa Ariadne había entrado ilesa en el salón de baile, y el príncipe la había proclamado ruidosamente su esposa delante de una posible prometida. Mientras tanto, Isabella, la condesa Contarini, se había visto obligada a volver a casa llorando... bueno, Clemente no había visto realmente las lágrimas, pero sin duda se había visto obligada a darse la vuelta. Eso era suficiente.
‘De todos modos, no fui yo quien propuso hacer eso a Ariadne de Mare…’ Ella había propuesto rechazar sólo a Isabella, ya que era hermana de pleno derecho de Ippólito de Mare. La duquesa Rubina había sido la que había insistido en incluir a Ariadne en el plan, diciendo que ella también era una de Mare.
‘Si la duquesa me culpa por esto, realmente no tiene vergüenza.’
No obstante, podía culpar a Clemente por ser una mala persona, pero en cualquier caso, Clemente decidió no pensar en ello hasta mañana. Con su marido enfermo en casa, esta noche era definitivamente su noche, y las cosas buenas estaban para disfrutarlas. Tenía un talento especial para vivir el presente.
Rodeó el salón de baile, buscando el rostro que inconscientemente había querido ver allí, pero había una persona a la que no podía encontrar por nada del mundo, a pesar de que debería haber estado presente. El conde Andreas DiPascale no estaba por ninguna parte.
‘No puede ser’. Clemente fue golpeada por un sentimiento ominoso. ‘No puede ser. DiPascale había dejado de responder a Isabella... seguramente ya se había acabado... no puede ser…’
Por otro lado, en el salón de baile había una cara que no debería haber estado allí.
—¿Ha sido obra tuya? ¡Extraordinario! Deberías haberme avisado con antelación.
—... Pensé que te habías ido a casa.
Ella había asumido que Ottavio había regresado a casa con Isabella, pero aquí estaba, vagando por el salón de baile solo. Era aún más basura de lo que su hermana recordaba.
—¿De qué le serviría eso a alguien? ¿Quieres que te acompañe ya que tu marido no está aquí?
Ottavio se había escondido en casa avergonzado tras ser expulsado del círculo íntimo del rey. Parecía estar disfrutando de estar fuera después de esa larga ausencia.
—¡Oh, ahí está el Conde Pinatelli! ¡Y el Conde Morosini y familia!
Ottavio estaba alegre a pesar de que el conde Pinatelli era el hombre de mediana edad que había flirteado con su mujer. Había bebido bastante.
—¿Ves lo que pasa cuando salgo de casa? Todo el mundo es tan acogedor. ¿Por qué tengo que quedarme en casa? ¿Para qué?
—Baja la voz...
Clemente no tenía grandes esperanzas puestas en su hermano, pero realmente no se había imaginado que entraría solo en el palacio después de que su esposa hubiera sido rechazada en la puerta. Esto también significaba que no había nadie vigilando a Isabella.
Vio a la condesa DiPascale mientras su nerviosismo aumentaba. Le temblaban los ojos. ‘Por qué esa mujer está sola otra vez... es totalmente incapaz de vigilar a su marido…’ Aunque los bajos fondos de la sociedad podrían darle el título de “La mujer más desquiciada de San Carlo”, ni siquiera Clemente estaba dispuesta a relacionarse con la esposa de un compañero sentimental al que había tenido verdadero cariño con una sonrisa.
Creyendo que su hermana sentía curiosidad por saber cómo le iba a la condesa DiPascale, Ottavio, jactancioso -y en total ignorancia de las relaciones entre sus parientes femeninas y el conde-, decidió informarla.
—Ah, ¿la condesa DiPascale? Su marido se fue a casa temprano. Dijo que le dolía el estómago. Todos los desparejados tuvieron una acogedora conversación...
Oír que DiPascale no estaba en la habitación conectó varios incidentes diferentes en la mente de Clemente como si un relámpago la hubiera atravesado. También parpadeaban luces de alarma; apenas podía oír lo que balbuceaba su hermano. Sólo llegaban a sus oídos algunas palabras clave con largos intervalos entre ellas.
—Vagó... mucho tiempo... buscando a alguien... —algunos de los gestos excitados de Ottavio pasaron por su visión—...relativamente temprano... antes de que Su Majestad llegara...
Ya había oído bastante, y salió furiosa de la habitación. ¿Justo antes de que llegara Su Majestad? Eso significaba que podría haber presenciado la humillación de Isabella y haberla seguido hasta su casa.
La voz de su estúpido hermano zumbaba detrás de ella.
—...estaba inquieto en el carruaje, como un perro que necesita salir, y luego le vinieron los problemas estomacales... ¿Clemente? ¿Clemente? ¡¿A dónde vas?!
Gracias por el cap! <3
ResponderBorrarDefinitivamente esta obra esta llena de hombres pendejis jajajajaja
SI!!!! Capitulo Nuevo!!! La felicidad volvio!!!
ResponderBorrarA veces los capitulos se sienten tan cortos (pasa lo mismo que con los manhwas de webtoon) XD Por otro lado, acabo de darme cuenta que Hipolito tuvo el mismo destino que Maleta. A eso se le llama: Karmaaaa!!! XD
ResponderBorrarMe encanta Bianca, su crecimiento, me agrada que Ari se halla convertido en su mentora. Simplemente estoy fascinada con ella. Es poético que Ippolito tenga el mismo final que Malleta, abandonado por su padre biológico y decapitado. Que berrinche hará Rubina y a quién culpara por estupidez. No sé cómo a sobrevivido tanto tiempo. Vaya se avecina algo entre Dipascale, Clemente e Isabella. Muchas, muchas gracias por subir esta obra majestuosa. Me encanta como el autor a creado un universo tan interesante. Muchas, muchas gracias por subir esta increíble historia. Deseo que Dios te colme de bendiciones siempre, Muchas, muchas gracias por realizar este excelente y hermoso trabajo. 🤗🥰♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
ResponderBorrarMuchas gracias por el capítulo 🤗😃
ResponderBorrarMuchas gracias por el capitulo🫶
ResponderBorrarOjala estes bien ❤️
Gracias por este nuevo capitulo ❤️
ResponderBorrarGracias por el nuevo capítulo 😄
ResponderBorrarMuchas gracias por el capítulo!!! Isabella está planeando algo seguramente, ojalá se descubra pronto algo que la haga caer
ResponderBorrarOjalá el padre de hipolito se quiera vengar del viejo rey, con eso le hará un favor a Alfonso, hablando de otra cosa siento que en esa época se aburrían mucho y por eso la gente era muy insidioso, a clemente también le llegará su karma
ResponderBorrarGracias x la traducción c:
muchas gracias por el capitulo, lo esperaba con ansias, esta historia me tiene super enganchada
ResponderBorrarGracias por el capitulo
ResponderBorrarGracias por el capitulo, ya me moria por leer la muerte de hipolito
ResponderBorrarGracias por la traducción 💜
ResponderBorrarGracias por el capítulo nuevo, lo estuve esperando muchísimo. ❤️❤️❤️
ResponderBorrarGracias por el capítulo, como siempre excelente, por favor continúa así <3
ResponderBorrarTenía muchas ganas de seguir leyendo esta historia, muchísimas gracias por el capítulo 🫂
ResponderBorrarClemente estará embarazada? Me pregunto cómo lo justificará con su marido si ese fuera el caso.
Pobre Variatti, al final sí que perdió el negocio por un inútil al que no siquiera reconoció como su hijo.
Muchos celos en ésta vida pero en la anterior bien lucidota con Cesare, no Clemente? 🤔
ResponderBorrarMuchas gracias por la actualización 🥺✨
Exacto. Tengo curiosidad si en esta línea de tiempo también se involucro con Cesare.
BorrarMuchas gracias por el capítulo!! ❤️wow Sí que le chocó a Clemente que le robaran parte de su ganado x) aunque quiero saber más del cucaracho de Cesare
ResponderBorrarMe encanta 😍😍😍 Uy siento que se acercan cosas feas
ResponderBorrarQue capítulo todo drama y por fin se hizo justicia, adiós ippolito al menos valdrá algo jajaja
ResponderBorrarMuchas gracias por el capitulo estuvo exquisito ♥️
Elco e Ipolito, son las semillas podridas de Variati. Pienso que este personaje es más desagradable que sus hijos, es un hijo que fue echado de su familia, se las arregló y es él líder de su condotierro, él es un hombre de negocios, que le importó poco el destino de sus hijos, le gusta el poder, su Dios y lealtad es el dinero que puede ganar. Ese coqueteó hacia Bianca me pareció repugnante. Me encanta que Bianca pudo conocer a Ari, ella se a convertido en un modelo a seguir. Me sorprendió que ella decapitó a Ipolito, me encanta, pienso que se convertirá en una grandiosa dama de hierro. Será que Variati aparecerá en el camino de Bianca, ella a abierto los ojos y se está haciendo cargo poco a poco de Taranto, ella es la señora de Harenae, siento que A&A, serán su ejemplo y aliados para seguir un camino grandioso. Viendo cómo recordó a Lucrecia ese Variati, sólo me hace pensar que debe tener más bastardos, que nunca amo a ninguna mujer, que sólo le interesa conseguir y acumular poder y que nunca tuvo intención de huir con Lucrecia, para ella él era amor de su vida y como no logro huir con él, descargó su frustración e irá hacia mi pequeña Arabella. Muchas gracias por subir esta increíble historia!🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹
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